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5 de septiembre de 2016

Bernhard Schlink: El lector


El lector
Autor: Bernhard Schlink
Título original: Der Vorleser
Género: Ficción Literaria - Histórica
Año de publicación: 1995
Páginas: 203







Sinopsis
Michael Berg tiene quince años. Un día, regresando a casa del colegio empieza a encontrarse mal y una mujer acude en su ayuda. La mujer se llama Hanna y tiene treinta y seis años. Unas semanas después, el muchacho, agradecido, le lleva a su casa un ramo de flores. Éste será el principio de una relación erótica en la que, antes de amarse. Ella siempre le pide a Michael que le lea en voz alta fragmentos de Schiller, Goethe, Tostói, Dickens... El ritual se repite durante varios meses, hasta que un día Hanna desaparece sin dejar rastro.

Siete años después, Michael, estudiante de Derecho, acude al juicio contra cinco mujeres acusadas de crímenes de guerra nazis y de ser las responsables de la muerte de varias personas en el campo de concentración del que eran guardianas. Una de las acusadas es Hanna. Y Michael se debate entre los gratos recuerdos y la sed de justicia, trata de comprender qué llevó a Hanna a cometer esas atrocidades, trata de descubrir quién es en realidad la mujer a la que amó...


Opinión

«Quería tener sitio en mi interior para ambas cosas: la comprensión y la condena. Pero las dos cosas al mismo tiempo no podían ser.»

Es muy interesante este libro. Está ambientado en Alemania, pocos años después del fin de la Segunda Guerra Mundial y tiene un ritmo que va variando durante las tres partes en las que está dividido. Si bien al principio puede no parecer más que una historia juvenil de descubrimiento sexual, al ir transcurriendo el tiempo dentro de la vida del protagonista y narrador, va ganando una profundidad y complejidad filosófica/psicológica que lo vuelve, como ya dije, muy interesante.

Una gran porción de El lector está dedicada a la relación (creo que unilateralmente) amorosa de Michael con Hanna. La peculiaridad es que él es un chico de 15 años y ella una mujer de 36 de la que se enamorará, y con la que pronto iniciará con ella una relación donde se complementará lo físico con horas de lectura en voz alta.
No se puede decir que esta primer parte del libro sea erótica, creo que sería mas apropiado definirla como sensual. No hay descripciones gráficas salvo algún que otro comentario aislado, y la mayor parte de sus encuentros son sencillos y casi mundanos. A pesar de ser el recuerdo de los ojos maravillados de un chico de 15 años, el narrador ya es adulto y quizás sea por eso que los describe como un «ritual de lectura, ducha, amor y reposo».
No puedo decir que me haya gustado esta relación. No es sólo por la diferencia de edades y maduración, sino por la manera en que ella lo trata. Hanna es dada a la manipulación psicológica, a la humillación y a los rechazos, teniéndolo constantemente temeroso de perderla si la contraría.

Pero ésto no es lo más importante de la historia.
La verdad es que ahora que lo terminé siento que toda esa parte de la adolescencia de Michael no fue otra cosa sino una larga introducción para lo que viene después. Años más tarde va a reencontrarse accidentalmente con Hanna y descubrirá algo horrible de su pasado que lo cambia todo. Está en la sinopsis así que por desgracia no me sorprendió, pero no por eso deja de ser un muy buen giro.
A partir de este punto el libro cambia por completo. Se vuelve muchísimo más profundo y la narración toma una voz más madura y filosófica, demostrando lo bien que puede escribir el autor. Aborda además el dilema que aqueja a la sociedad alemana al tener que ver con ojos realistas y condenatorios los crímenes que cometieron personas que aman, cuenta con detalle sobre la vida en algunos campos de concentración y exterminio, y se introduce de a ratos en un análisis entre filosófico y sociológico que personalmente me resultó muy interesante.

Ya cerca del final del libro fue el único momento en que sentí pena y simpatía por Hanna. Ella tiene un secreto (que salta a la vista leyendo un poquito entre líneas al principio) que la avergüenza y que la lleva a tomar decisiones muy erradas. El sentimiento de vergüenza está muy presente en toda la historia en diferentes contextos, y es muchas veces lo que motiva los cambios.
Ésta es una historia dramática que va tomando más y más peso a medida que avanzan los breves capítulos, y que llevará a un final esperable pero inesperado. Es una muy buena opción para leer algo corto y rápido pero cargado de contenido, tanto literario como humano.



Calificación: 4/5
Muy bueno

21 de diciembre de 2015

Paullina Simons: El jinete de bronce


El jinete de bronce
Autor: Paullina Simons
Saga: El jinete de bronce, #1
Título original: The Bronze Horseman
Género: Histórica - Romance - Drama - Bélico
Año de publicación: 1997
Páginas: 781







Sinopsis
Una admirable historia de amor situada en el Leningrado ocupado por los alemanes en 1941.

Leningrado, 1941: la guerra parece lejana en esta ciudad de antigua grandeza, donde dos hermanas, Tatiana y Dasha Metanov, comparten un minúsculo apartamento con su familia. La vida bajo el gobierno de Stalin es dura, pero las privaciones que les esperan ni siquiera son imaginables: el ejército de Hitler está a punto de invadir su querida patria.

Bajo el terror y la dificultad, se esconden la belleza y la esperanza: Tatiana ha conocido a Alexandr, un joven oficial del Ejército Rojo de misterioso y turbulento pasado. Mientras el ejército alemán y el duro invierno cercan la ciudad, los amantes se ven abocados a un amor imposible que puede desgarrar la familia de Tatiana y ser, para Alexandr, tan destructivo como la guerra. Y, mientras tanto, la corriente de la Historia arrasa a su paso el mundo tal y como ellos lo han conocido y amenaza con cambiarlos para siempre.


Opinión

«Tenemos que olvidarnos el uno del otro. No puedo creer que haya nadie menos destinado a estar juntos que nosotros.»

No sabía qué me iba a encontrar con este libro, por las opiniones que se ven e internet, parece que la gente lo ama o lo odia... y acá vengo con una opinión intermedia.
El jinete de bronce tiene partes que me gustaron mucho y que me devoré, y otras que me resultaron casi aburridas. Lo curioso del asunto, nuevamente leyendo reseñas ajenas, es que hay una marcada diferencia de opiones respecto de las mejores y peores partes: algunas personas amaron lo que a otros no les gustó y viceversa. Creo que con este libro lo que hay que hacer es leerlo sin guiarse por nadie, y dicho eso, voy a expresar mi opinión para que puedan ignorarla y sacar la propia.

Esta es una historia de amor prohibido en medio de la Segunda Guerra Mundial. Nunca había leído nada de esta época desde el punto de vista de los rusos, así que sólo por eso ya me resultó novedoso (e informativo, ahora entiendo algunas bromas de Rebelión en la granja que se me habían escapado).

Estamos en Leningrado en 1941. La guerra empezó en Europa hace dos años pero aún no llegó a la URSS, y ningún civil cree que vaya a hacerlo. Con un descriptivo panorama de la dura vida comunista conocemos a Tatiana, una chica que al principio tiene la cabeza muy en las nubes, pero que a lo largo del libro y con las duras circunstancias que deberá enfrentar, irá madurando y demostrando una personalidad absolutamente altruista... de la que su familia no dudará en aprovecharse.
Por otro lado tenemos a Alexandr (sin e), un soldado del Ejército Rojo que claramente oculta cosas, a quien Tatiana conocerá por casualidad mientras toma un helado. Entre ellos se formará muy rápidamente un vínculo de simpatía y (respetuosa) atracción que sólo servirá para causar problemas. Este primer encuentro entre ellos me pareció tierno, así como los posteriores (y castos) momentos en que volvieron a verse.

Tatiana, inocente y vergonzosa, forma parte de una familia de siete personas que comparten dos habitaciones sin baño. Ella fue un nacimiento inesperado (y podríamos decir que indeseado) cuando su madre esperaba un solo hijo y en cambio tuvo mellizos. Es así que Tatiana ocupa el lugar destinado al potencial marido de Dasha, su hermana mayor, y se sabe que cuando Dasha se case la casa estará completamente abarrotada. Es por esto que Tatiana sabe que ella nunca podrá casarse, ya no hay espacio.
Pero esa no es la razón que le impedirá el poder comenzar una relación con Alexandr. El verdadero problema llegará cuando Dasha presente a su familia al soldado con el que está viéndose y del que está muy enamorada... y que ese hombre resulte ser Alexandr.
Tatiana, poniendo siempre a su hermana por delante de ella y sabiendo que Alexandr es 'poco más que un extraño', dará un paso al costado e intentará olvidarse de él. El soldado, sin embargo, al ver cómo la trata su familia, comenzará a buscar su compañía (casta, insisto), a ayudarla, e incluso a protegerla. Olvidarse de él no será sencillo.

Debo decir que me encantó esta parte de la historia de Tatiana y Alexandr. Me pareció muy bien llevado, y con momentos verdaderamente románticos si bien entre ellos no exista una relación de amor. Tatiana siente que está traicionando a la hermana, y creo que este punto es uno de los tantos de este libro que deben ser sometidos al criterio de cada uno. Técnicamente no están haciendo nada malo, pero es innegable que entre ellos ha surgido una ternura que no se ve entre Alexandr y la muy frecuentemente desagradable Dasha.

Para echar más leña al fuego, pronto la guerra llega a Leningrado y la ciudad es sitiada, sumiendo a los habitantes en un modo de vida aún más frugal del que llevaban. La comida ahora se entrega en muy pequeñas raciones y el crudo invierno ruso llega junto a los bombardeos y la falta de electricidad y alimento.
Esta parte sinceramente me encantó.
Si bien la historia era relativamente liviana hasta ahora, el peso dramático del libro va a aumentar de forma realista y cruda. Aunque Tatiana y Alexandr son personajes de ficción, lo que se vive durante estos capítulos está basado en la realidad. Y muy, muy bien escrito.
Me gustó mucho la evolución de Tatiana. Se va convirtiendo en una mujer sufrida y buena, llena de voluntad y amor del que todo el mundo (salvo Alexandr) se aprovecha. Él muchas veces puede pecar de autoritario, pero considerando su alto rango en el ejército, y que Tatiana es víctima de constantes injusticias, no puedo culparlo.

El jinete de bronce es un libro para lectores pacientes. La historia avanza lento y hay muchos momentos que pueden resultar repetitivos si no se está enganchado. En este punto a mi no me lo pareció, pero sí sufrí esa sensación un poco más adelante.
Personalmente encontré esta parte absorvente, y "vivía" para esos momentos robados en que Alexandr se encontraba con Tatiana. Sé que técnicamente no debía alentar esa relación, pero lo hice. Culpo a la autora que escribe muy bien y me manipuló, y también la culpo por una cosa que hace Alexandr que hizo que quisiera escupirlo... pero que a la historia sirvió muy bien.

Pasada la mitad del libro, aunque no recuerdo exacto dónde, hay un cambio en la historia que ya no me gustó. Hasta sentí que le cambió abruptamente la personalidad a los protagonistas. En lugar de sentirme enganchada comencé a notar una monotonía que para mi gusto pedía a gritos un resumen, me dio la sensación en este punto de que alargaba las cosas inutilmente. Hubo algo en particular que personalmente me hubiera gustado que fuera distinto, es un hecho que desencadena ese cambio abrupto, y que si no hubiese ocurrido la historia me hubiera atrapado más. Los diálogos en esta parte se vuelven bastante repetitivos y empalagosos, es casi como si hubiese sido escrito por dos personas... o en dos momentos diferentes de la vida de la autora.

Sin embargo, cuando ya empezaba a desesperarme la historia vuelve al ritmo anterior.
El final del libro es muy conmovedor, y el último capítulo me pareció mucho mejor que el que lo precedía. El último párrafo del anteúltimo capítulo me partió el corazón.
Esta última parte tiene algunos altibajos, pero el final es lo suficientemente abierto, bueno y dramático como para querer seguir leyendo el libro siguiente.

Si les gusta el romance histórico y los relatos largos y llenos de detalles, ésta es una opción interesante. Personalmente no me parece el mejor libro de este género, pero tiene muchas cosas que lo vuelven recomendable.



Calificación: 3.5/5
Bueno

12 de noviembre de 2014

Mary Ann Shaffer, Annie Barrows: The Guernsey Literary and Potato Peel Pie Society / La Sociedad Literaria y del Pastel de Cáscara de Papa de Guernsey


The Guernsey Literary and
Potato Peel Pie Society
Autor: Mary Ann Shaffer - Annie Barrows
Título en español: La Sociedad Literaria y del Pastel de Cáscara de Papa de Guernsey
Género: Epistolar - Histórica
Año de publicación: 2007
Páginas: 294







Sinopsis
Enero de 1946: Londres emerge de las sombras de la segunda guerra mundial. La escritora Juliet Ashton está buscando el argumento para su próximo libro. ¿Quién podría imaginarse que lo encontraría en la carta de un desconocido, un nativo de la isla de Guernsey, a cuyas manos ha llegado un libro de Charles Lamb que perteneció a Juliet? A medida que Juliet y el desconocido intercambian cartas, ella se queda atrapada en un mundo maravillosamente excéntrico. La sociedad literaria y del pastel de cáscara de papa de Guernsey -nacida como una coartada espontánea cuando sus miembros fueron descubiertos rompiendo el toque de queda de los alemanes- contiene una galería de personajes profundamente humanos, divertidos, encantadores, todos amantes de la literatura, que sobrellevaron la ocupación nazi organizando reuniones de lectura sobre novelas clásicas, siempre alrededor de un pastel de cáscara de papa.
Juliet empieza una importante correspondencia con los miembros de la sociedad, pequeñas joyas que hablan de libros y del placer de la lectura, de la amistad, de la vida cotidiana y del impacto reciente que la ocupación alemana ha tenido en sus vidas. Cautivada por sus historias, decide visitarles, y lo que encuentra le cambiará para siempre.


Opinión

No voy a negar que lo que me llamó la atención de este libro fue el título. Creí que encontraría la historia de un club de lectura, pero ahora que me pongo a pensar (cada tanto ocurre), de la Sociedad Literaria es de lo que menos se habla. Lo importante aquí no es el grupo de lectura en sí, sino las personas que lo componen y las historias que cuentan.
Este es un libro puramente epistolar con un ritmo muy dinámico, ambientado en 1946 justo después de la Segunda Guerra Mundial. Las cartas se extienden a lo largo de todo el año y nos van manteniendo al tanto de lo que va ocurriendo en la vida de sus remitentes.

La indiscutible protagonista –aquella que más escribe y a quien van dirigidas la mayoría de las cartas– es Juliet Ashton, una escritora soltera de 32 años que, como todos, está ansiosa por dejar los horrores de la guerra detrás y reencausar su vida... pero no sabe bien cómo hacerlo. Su trabajo durante la guerra era el de escribir una muy exitosa columna humorística (sacándole jugo a las papas) con un seudónimo de hombre, en el que intentaba ver el lado cómico de ciertas situaciones dramáticas.
Ahora, mientras le escribe a Sydney Stark, su queridísimo amigo y editor, contándole sobre la gira un tanto accidentada de su último libro, recibe una carta de un hombre llamado Dawsey Adams que vive en Guernsey y que tiene en sus manos un libro que una vez fue de Juliet. Así comenzará un intercambio de correspondencia en el que la Sociedad Literaria y del Pastel de Cáscara de Papa de Guernsey (creada para ocultar un cerdo asado del ejército alemán) saldrá a colación. Muy pronto Juliet acabará recibiendo cartas de casi todos los miembros y trabando una amistad con ellos, que le contarán su encuentro con los libros y el alivio que les produjo en tiempos oscuros.

Juliet es una gran protagonista, con una chispa maravillosa en todas sus cartas y una gran simpatía que muchas veces alivia relatos más dramáticos. Me hizo reir mucho y es muy llena de vida en el modo de narrar y en sus actos, que describe a sus amigos en muy divertidas cartas.
Todos los personajes de este libro son interesantes, hasta los más odiosos. Respecto de Juliet y los miembros de la Sociedad Literaria (...) me encontré deseando que fueran reales para poder intercambiar yo correspondencia con ellos. Sin embargo las cartas que más me gustaron fueron las de Juliet, con su sarcasmo inesperado, humor ingenioso y sutil... aunque nada, nada se comparará con la carta del 11 de Agosto de 1946 y el modo más tierno que leí en mi vida para consolar a una niñita triste.

En una de las cartas de Juliet con Dawsey ella le habla de un libro de cartas selectas de un autor al que ambos aman. Ella dice sobre eso: «creo que te dirán más sobre él de que lo que ninguna biografía jamás podría», y eso es exactamente lo que ocurre con esta novela, ya que va dándonos información de forma sutil sobre todos, y al final acabamos conociéndolos mucho más de lo que podríamos con un relato común. La libertad que da la carta, con esa propensión de muchos a irse por las ramas y contar cualquier cosa, nos da un panorama amplísimo sobre todos. Es por eso que la guerra va a ser un tema central, nadie se la ha podido quitar de la cabeza y en Guernsey la padecieron de un modo especial.

Me gusta encontrar mujeres fuertes y con personalidad en libros ambientados en épocas donde eso era una novedad. Hablando de eso, noté ya en muchas historias de esta época, en las que la protagonista es una mujer fuerte, que no suele faltar el pretendiente encantador que intenta opacar el brillo de la chica al básicamente no permitirle hacer lo que ama o ser quien es. ¿Sería algo común en la época?.
Mujeres así hay muchas mencionadas en las cartas, la más llamativa quizás sea Elizabeth, aquella que fuera la creadora de la sociedad, a quienes todos adoran (incluso Juliet llega a hacerlo, sin conocerla) y de quien ahora desconocen el paradero por haber sido arrestada por los alemanes. Es notable como gran parte de la historia gira al rededor de una persona que no está presente.

Quizás sea porque está escrito en forma de cartas, pero algo que adoré de esta novela es la sensación de realismo. Llegado un punto sentí que Juliet, Dawsey, Sydney y todos los demás personajes realmente existieron y que estaba leyendo una recopilación de correspondencia verdadera.
Además, cada uno tiene una forma de escribir diferente a los demás. Se nota la personalidad de todos en el modo de redactar, a veces por el vocabulario, por la soltura con que redactan o por la falta de cultura. También me causó gracia que hay un spoiler de un libro que leí, pero está tan bien disimulado que no se nota que es un spoiler. De no conocer la historia, no lo hubiera notado.

La Sociedad Literaria (...) está realmente muy logrado, es dramático y serio cuando debe serlo, y descontracturado y feliz cuando se necesita. Este es un gran libro, muy bien escrito, con un contexto histórico muy bien creado y personajes difíciles de olvidar, además de un final her-moso.



Calificación: 4/5
Muy bueno

2 de noviembre de 2014

Markus Zusak: The Book Thief / La Ladrona de Libros


The book thief
Autor: Markus Zusak
Título en español: La ladrona de libros
Género: Histórica - Drama
Año de publicación: 2005
Páginas: 576








Sinopsis
Érase una vez un mundo donde las noches eran largas y la Muerte contaba su propia historia. Érase una vez una ladrona que robaba libros y regalaba palabras.

En el pueblo vivía una niña que quería leer, un hombre que tocaba el acordeón y un joven judío que escribía cuentos hermosos para escapar del horror de la guerra. Al cabo de un tiempo, la niña se convirtió en una ladrona que robaba libros y regalaba palabras. Y con esas palabras se escribió una historia hermosa y cruel.

Una novela tremendamente humana, emocionante e inolvidable, que describe las peripecias de una niña alemana de nueve años desde que es dada en adopción por su madre hasta el final de la II Guerra Mundial. Su nueva familia, gente sencilla y nada afecta al nazismo, le enseña a leer y, a través de los libros, a distraerse durante los bombardeos y combatir la tristeza. Pero es el libro que ella misma está escribiendo el que finalmente le salvará la vida.


Opinión

Es hora de que deje de posponer esta reseña.
La ladrona de libros es un libro hermoso, con una histora profunda, un gran desarrollo de personajes y un narrador único: La muerte.
Muerte ('el' muerte, en la versión original) vive, respira, siente y disfruta de la belleza, aunque de un modo diferente a los humanos. Pero no será su historia la que narre, si bien cada tanto nos contará algo sobre su vida y trabajo recogiendo almas. Esta es la historia de Liesel, la ladrona de libros, que deja atrás su diario tras un bombardeo y Muerte lo recoge. Asi comienza a leernos distintos fragmentos, mientras relata con un estilo hipnótico la vida de esta niña que lo fascina desde el primer día en que la vio, el día que se llevó el alma de su hermano.
Al principio la narración será práctica e impersonal, con un punto de vista frío, cínico y desapegado, pero con el correr de las páginas el relato se va volviendo cálido y llena de empatía, al punto de que con frecuencia me olvidé de quién era el narrador. Tampoco son infrecuentes los comentarios con humor.

Siendo una niña, Liesel es dada en adopción a una familia alemana a pesar de que su madre aún está viva. Ella no entiende por qué, está traumatizada por la repentina muerte de su hermano y por ello tendrá unas pesadillas horribles cada noche. Es así que comienza su maravilloso vínculo con Hans Hubermann, su nuevo Papa, que compartirá muchas horas en vela junto a ella, buscando aplacar su soledad y sufrimiento. Será él quien la introduzca en el infinito mundo de los libros, enseñándole a leer y a escribir con gran paciencia y amor.
Rosa Hubermann, la nueva Mama de Liesel, es una mujer a la que se describe como un intimidante ropero con un severo peinado muy tirante. Es una mujer trabajadora, hosca y directa, con una paciencia alarmantemente escasa y un corazón enorme, lleno de amor para dar, aunque ella jamás vaya a admitirlo. Con sus modos cuestionables, su boca de letrina, sus cuidados bruscos y su horrible sopa de arvejas, junto a Hans crearán un hogar en el que Liesel finalmente se sentirá a salvo.

Pero no puedo dejar de mencionar a Rudy Steiner, el vecino y mejor amigo de Liesel, eternamente empeñado en lograr que la niña le de un beso. Es con Rudy con quien vivirá todo tipo de aventuras y picardías, quien será su confidente y cómplice, y a quien adorará de un modo inocente e infantil, a pesar de que nunca lo demuestre.
Los niños viven ajenos a la guerra, ellos tienen su propio mundo infantil y es parte de lo tierno del libro. La inocencia en contraste con el horror del holocausto. Para ellos el régimen Nazi no es mucho más que una obligación escolar, sin embargo las circunstancias cambiarán y la guerra ya no podrá ser ignorada, y hasta ellos tendrán opiniones firmes y muchas veces hasta peligrosas.

Muy pronto se presentan muchos personajes tan distintos como interesantes. Si bien son muchos los que merecen un lugar, quien no puede ser ignorado es Max Vandenburg, el joven judío de cabello como plumas de cuervo que por una deuda de honor y lealtad acabará escondido en el sótano de los Hubermann. Porque los Hubermann pertenecen en secreto a ese mínimo porcentaje de los alemanes que bajo ningún concepto estaban de acuerdo con las ideas de Hitler. Es refrescante.
Es aquí donde la verdadera historia comienza, donde se pone al descubierto el alma de las personas y donde Liesel encuentra un ser que la intriga y despierta en ella sentimientos hermosos, puros y muy humanos como la compasión, el amor filial (y para mí, hasta un poquito platónico) y el temor de la pérdida.

Ver la guerra desde el punto de vista de la muerte es magistral. A la muerte tampoco le gusta, sabe que es un desperdicio de almas... además de que le molesta tener tanto trabajo.
Hay muchos fragmentos que están tan bien escritos que te llegan al corazón y parten el alma. Los horrores de la guerra y del holocausto no están suavizados en esta historia.
También está muy bien captada la ideología Nazi, pero así como muchos personajes secundarios son partidarios y tienen un discurso alarmante, al mismo tiempo el narrador se burla de los nazis de  forma sutil (y otras veces no tan sutil). Además se nota que el autor no comparte el punto de vista, lo que no deja de ser un alivio, porque sino el libro sería muy diferente.

Esta novela tiene una estructura rara. Está separado en varias partes, que a su vez están divididas en otros fragmentos más breves que comienzan con frases cortas –a veces bastante extrañas– resaltadas en negrita. A veces esas frases son un simple título, otras son como una lista y a veces es simplemente un párrafo normal. Y luego viene la historia.
La estructura de este libro es un caos organizado desorganizado... pero organizado. Es original y desprolijo, pero tiene a la vez una gran pulcritud. Nunca genera confusión, sólo intriga y algunas veces hasta temor, porque anticipa lo que va a ocurrir. No siempre la frase resulta ser literal, pero para cuando te das cuenta de eso, ya el susto te lo pegaste.
En teoría no debería funcionar este sistema, pero lo hace. Es de ese tipo de estructura que sólo le sale bien a unos muy pocos autores (como Markus Zusak) y que si otros intentaran repetir probablemente sea simplemente un caos.

Este es un libro bellísimo, con un estilo hermoso que recomiendo leer en inglés si tienen la posibilidad. La persona que lo tradujo al español se tomó varias licencias no-poéticas que hicieron que la historia perdiera en calidad, se los puedo asegurar. Lo empecé a leer dos veces –la segunda en inglés– y me espantaron las diferencias. Por ejemplo, por qué decidió comenzar con "La muerte y tú" cuando el libro originalmente dice "Muerte y chocolate", nunca lo voy a entender.

Tengo una sensibilidad especial por las historias con un padre como Hans, especialmente bueno y lleno de amor. Él, un padre de ojos grises, noble y generoso, que le enseñó a leer a su hija, que le mostró el mundo de los libros... me hizo acordar tanto a mi propio papá que personalmente me produjo un efecto agridulce. Hay cosas de esta historia que me tocaron muy de cerca, y es por eso que esta reseña me resulta tan difícil de escribir.

Este es un libro que me ha hecho sentir el corazón herido y me ha hecho sonreir con alegría genuina pocos instantes después. Tiene un final trágico pero bello, y cada una, cada una de sus páginas está llena de esa magia real que sólo se logra en un libro bien escrito, de realismo, de belleza, de inocencia y de esperanza. Es un clásico moderno. Es, simplemente, maravilloso.

«¿Lo ves? hasta la muerte tiene un corazón.»



Calificación: 5/5
¡Excelente!