1 de febrero de 2014

Robin Sloan: El Sr. Penumbra y su librería 24 horas abierta


El Sr. Penumbra y su librería
24 horas abierta
Autor: Robin Sloan
Saga: El Sr. Penumbra y su librería 24 horas abierta, #1
Título original: Mr. Penumbra's 24-Hour Bookstore
Género: Contemporánea - Misterio
Año de publicación: 2012
Páginas: 267







Sinopsis
Una divertida y excitante novela sobre una conspiración global, encriptación de códigos, amores de juventud, travesuras y aventuras y el secreto de la vida eterna… que sucede en una pequeña librería de San Francisco.

La crisis económica obliga a Clay Jannon a dejar atrás su vida como diseñador de páginas web en San Francisco y las casualidades, la curiosidad más absoluta y la habilidad de subir escaleras como si fuera un mono le llevan a empezar su nuevo trabajo en la librería permanentemente abierta del señor Penumbra. Después de unos días trabajando, Clay se da cuenta de que la librería es un lugar mucho más extravagante de lo que su nombre indica. Solo hay unos cuantos clientes, pero van continuamente y nunca compran nada. Lo que hacen es llevarse libros prestados, ejemplares misteriosos que se encuentran en los lugares más recónditos de la librería, todo de acuerdo a un trato especial que mantienen con Penumbra. Clay concluye que la tienda no es más que una tapadera para otro negocio y su curiosidad pronto le lleva a ponerse a analizar el complejo comportamiento de los clientes y a arrastrar a sus amigos para que le ayuden a descubrir qué es lo que realmente pasa en la librería. Sin embargo, cuando le llevan sus descubrimientos al Sr. Penumbra, acaban por descubrir que los secretos se extienden mucho más allá de las paredes de la librería…

La librería permanentemente abierta del señor Penumbra es exactamente lo que su nombre indica: un lugar en el que entras y del que no querrás salir, un gabinete de las maravillas contemporáneo, que le dará al lector curioso una descarga de energía, sin que importe la hora del día.


Opinión

Empecé este libro sólo por el título, sin tener idea de qué trataba. Por eso me sorprendió encontrarme con que Clay, el protagonista, es un diseñador gráfico (no sólo de webs como dice la sinopsis) que se encuentra repentinamente desocupado y se pasa su buena cantidad de páginas hablando de trabajo. Y yo que me quería distraer.
Cuando finalmente encuentra un empleo, consigue el turno noche en la librería del Señor Penumbra, abierta 24 horas. Allí básicamente se la pasa mirando el techo, salvando las esporádicas apariciones de unos extraños clientes/socios-de-biblioteca que siempre retiran libros de una sección misteriosa que el mismo Penumbra le dijo que no debe mirar.
Para trabajar en la librería sólo tiene que seguir tres reglas: puntualidad, no cureosear los libros y escribir un informe detallado de los clientes en un libro antiquísimo. Obviamente él va a abrir uno de los libros, y lo que encontrará en él desatará el misterio alrededor del cual gira toda la historia.

Hasta este punto estaba realmente interesada en la historia.
Pero entonces empieza la parte del "misterio" en sí, y a partir de ahora la emoción y mi interés fueron decayendo hasta el punto del ¿falta mucho?.
También me resultó muy llamativo (y muy mala señal) que los largos fragmentos que dedica a hablar y explicar sobre temas de diseño gráfico y tecnología me resultaron casi soporíferos. Irónico, siendo que me dedico a eso y me encanta.

Hablemos de los personajes.
Algo constante con las pocas caras que vemos en el libro es que ninguno realmente tiene lo que se dice una gran personalidad (aunque el autor nos quiera hacer creer que sí).
Clay es básicamente un estereotipo andante del geek que se pasa el día con la computadora, se cree genial y trata de forma condescendiente a todos los que no entienden de tecnología. A los pocos días de comenzar a trabajar en la librería conocerá a Kat, una chica aburridísima inteligentísima que por alguna razón que desconozco decide que Clay le gusta y comienzan a salir juntos. Digo que desconozco la razón porque en un momento él nos dice que ella jamás podría mirar a alguien como él, y lo siguiente que dice es que ya están juntos. Bien por tí, Clay, aunque la chica sea una obsesiva del trabajo con delirios de grandeza y muy pocos temas de conversación.
Ella le dará la clave para comenzar a "desentrañar" el "misterio", que en este punto se había vuelto una excusa para impresionar a Kat.

Habría que jubilar a este muchacho —con dos dedos da unas palmaditas en la cabeza del Mac Plus, un suave «tuc-tuc»— y comprar algo que esté más al día. No muy caro. ¿Tú me recomendarías una marca y un modelo?
Marca y modelo. Nunca he oído a nadie referirse así a los ordenadores. Hay MacBooks de todos los colores, siempre que sea duro metal.

Después está Matt, el compañero de casa de Clay que trabaja haciendo escenografías y le invadió la sala con una maqueta de una ciudad, quien francamente me resultó el personaje más interesante de todos.
También Neel, el mejor amigo de Clay que pasó de ser un gordito perdedor a ser una musculatura llena de dinero gracias a que diseñó un software que emula perfectamente el aspecto y movimientos de las tetas (palabra usada mucho en el libro). Es un iluminado.
Ah y Penumbra, me olvidaba de Penumbra. Penumbra aparece bien poco, aunque es simpático y aparentemente carece de la capacidad de sentir enojo.

Pero los verdaderos protagonistas de la historia son la MacBook de Clay, que básicamente hará todo el trabajo por él... y Google.
Google, oh Google, cómo te ama este autor. Estoy prácticamente convencida de que Google le dio un lindo cheque a Robin Sloan para que lo nombre 139 (ciento treinta y nueve) veces y lo muestre como la mejor empresa del mundo, con los mejores empleados del mundo, las mejores computadoras del mundo, y viva elogiándolo abierta o disimuladamente porque ellos son los mejores del mundo, y son tan geniales y todos somos felices y vivimos mejor desde que apareció Google. Oh Google, que sería de nosotros sin tí.
Ciento treinta y nueve veces. Eso hace un promedio de una mención a Google cada menos de 2 páginas.

Pero volviendo al "misterio", la resolución nunca hubiera sido posible sin Google y las Macbook, ni todos los amigos y contactos de Clay... quien básicamente es un inútil sin recursos propios que conoce a mucha gente que no tiene nada mejor que hacer que ayudarlo en su capricho.
Aunque Clay tendrá una revelación, qué digo, una epifanía casi celestial absolutamente colgada de una rama gracias a una razón totalmente incongruente. El autor necesitaba que el chico piense por una vez y cualquier excusa le resultó buena.
Si este libro estuviera protagonizado por una mujer sería chick-lit. Como no existe el equivalente masculino, propongo crear el Dude-lit.

—Verás —dice Penumbra, cavilando—, el contenido de estos libros le resultará… complicado. Y para tener acceso a ellos, debe aceptar un contrato.
—Un momento… ¿Cuesta dinero?
—No, no. Tu amigo solo debe prometer que leerá atentamente. Se trata de libros especiales —extiende su larga mano hacia el catálogo remoto—, con contenidos especiales que recompensan con creces la atención que se les dedica. Tu amigo descubrirá que lo conducen a algo extraordinario, pero solo si de verdad quiere trabajar duro.

Por momentos me hizo acordar a varios libros, cosa que no se si es bueno o malo. Me hizo pensar casi constantemente en El Código DaVinci, porque el autor hizo la gran Dan Brown: se pasa medio libro disfrazando su investigación en la forma de diálogo poco natural.
Hay demasiadas descripciones detalladas hasta el cansancio de cosas francamente sin importancia (pero omitió el aspecto físico de casi todos los personajes); brutos errores de criterio como poner a un grupo de niños de 6 años yendo de excursión a un museo lleno de agujas de tejer (con las que se ponen a jugar); estanterías llenas de antigüedades valiosísimas que se mueven solas y dan bruscas frenadas y giros; que el protagonista se confunda un cuadro al óleo de 2m con una persona (sin comentarios)... y que demuestre a través de los comentarios del protagonista que no se molestó en investigar demasiado -en Google- sobre la profesión de su personaje principal, y gracias a lo cual Clay haga comentarios que le valdrían un aplazo en la universidad.


En conclusión: es una novela que tenía los ingredientes correctos para ser algo muy bueno pero no los supo aprovechar. Intenta ser una historia inteligente pero en lugar de lograrlo con un argumento ingenioso, lo trata de demostrar (y falla miserablemente a mi juicio) usando mucho palabrerío técnico y explicaciones complicadas e innecesarias. Además abusa de un sistema repetitivo de "problema-Google-computadora, problema-Google-computadora". Vale pensar por uno mismo también.

Terminarlo fue un alivio y una gran decepción, porque la resolución del "misterio" -lo único que me daba energía para seguir leyendo- me pareció realmente... meh.



Calificación: 2/5
No me convenció (para nada)

5 comentarios:

  1. No me llama la atención, pero gracias por la reseña. Un beso

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  2. He visto que hablan mucho de el! me pica la curiosidad!

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  3. Vaya... yo le tengo ganas, lo que no sé es cuándo caerá...

    Besotes

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  4. El ... ¿subgénero? "Liberías Misteriosas", siempre me ha gustado. Tengo alguna idea al respecto guardada en un cajón... es una lástima que un título tan prometedor y un inicio al parecer atrapante sucumban ante personajes chatos y autores incompetentes. La mayoría de los defectos que contás son los que más detesto en los libros.
    Lo único que me hace pensar que no le pagó Google es que usa una Mac y no una laptop con Chrome OS.
    ¡Mejor suerte la próxima!

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    Respuestas
    1. Gracias! este es el primero que leo del ¿subgénero? Librerías misteriosas (me gustó esa clasificación). Creo que tengo un par más así, pero ahora tengo miedo XD
      Si, no lo leas, lo revolearías por la ventana x_x

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