30 de septiembre de 2017

Margaret Atwood: El cuento de la criada


El cuento de la criada
Autor: Margaret Atwood
Título original: The Handmaid's Tale
Género: Distopía - Clásicos
Año de publicación: 1985
Páginas: 416







Sinopsis
Amparándose en la coartada del terrorismo islámico, unos políticos teócratas se hacen con el poder y, como primera medida, suprimen la libertad de prensa y los derechos de las mujeres. Esta trama, inquietante y oscura, que bien podría encontrarse en cualquier obra actual, pertenece en realidad a esta novela escrita por Margaret Atwood a principios de los ochenta, en la que la afamada autora canadiense anticipó con llamativa premonición una amenaza latente en el mundo de hoy.

En la República de Gilead, el cuerpo de Defred sólo sirve para procrear, tal como imponen las férreas normas establecidas por la dictadura puritana que domina el país. Si Defred se rebela —o si, aceptando colaborar a regañadientes, no es capaz de concebir— le espera la muerte en ejecución pública o el destierro a unas Colonias en las que sucumbirá a la polución de los residuos tóxicos. Así, el régimen controla con mano de hierro hasta los más ínfimos detalles de la vida de las mujeres: su alimentación, su indumentaria, incluso su actividad sexual. Pero nadie, ni siquiera un gobierno despótico parapetado tras el supuesto mandato de un dios todopoderoso, puede gobernar el pensamiento de una persona. Y mucho menos su deseo.


Opinión

«Nolite te bastardes carborundorum.»

Éste es un libro distinto a todo lo que había leído hasta ahora. Entré a ciegas sabiendo sólo que era una distopía, por lo que el argumento realmente me impactó.
La historia, al principio fría y progresivamente con más sentimiento, está narrada por Defred, una mujer en edad fértil que pertenece involuntariamente al grupo social de las 'criadas'. Su función, como la de todas las otras mujeres de su clasificación, es básicamente la de incubadora humana.
Durante el transcurso del libro Defred nos va a ir narrando su vida presente y pasada, y entre medio de su relato nos vamos a ir enterando de cómo funciona el opresivo sistema político y social en el que vive.

La vida de Defred es monótona y gris, aunque paradójicamente ella sólo tiene permitido vestir de rojo (y cubrir su cabeza de blanco). Ella y las demás criadas son mujeres asignadas a un hombre influyente que pasa a ser su "dueño" temporal, adoptando su nombre durante el tiempo que estén en su casa. Así Defred se llama de ese modo porque pertenece a Fred, y el día que ella abandone su puesto la próxima mujer que venga pasará a llamarse como ella ahora.
El objetivo de esta rotación es darle hijos a su "dueño". Para eso deben tener relaciones sexuales con él durante una ceremonia con testigos (entre ellos la esposa de él) en la que la criada básicamente se queda tirada esperando a que el hombre haga su parte. Éste es un momento desprovisto de toda sensualidad que es una mezcla de trámite con ritual y que da escalofríos de leer, especialmente por la pasiva resignación de las criadas.
El gran chiste es que ahora a las mujeres les cuesta concebir, y si pasado un tiempo no muy prudencial la criada en cuestión no quedó embarazada del hombre al que pertenece –el acto sexual con alguien más está prohibido y penado con la muerte– su vida correrá grave peligro. En este mundo, mujer que no resulta ser fértil (porque los hombres siempre lo son, según el gobierno) es una inutilidad. «Nosotras somos recipientes, lo único importante es el interior de nuestros cuerpos.»

Defred pertenece a un hombre ya mayor al que se lo conoce como el Comandamente, con el que no tiene ningún tipo de vínculo más que el de propiedad. Ella es una mezcla entre una esclava y una prisionera, aunque en toda justicia debo decir que en la casa en la que cayó no la tratan mal, sino que –fuera del "ritual"– mayormente la ignoran. Pero aún no ha logrado concebir y el tiempo se agota.
Nadie puede ayudarla. Nadie puede ayudar a nadie. No hay modo de saber quién puede ser un espía del gobierno ni quién estará atento a cualquier mirada o gesto que pueda traicionar un pensamiento que no sea acorde a la disciplina impuesta.

La vida de Defred es monótona pero no así la narración. Como es todo tan igual y estricto cada pequeño cambio en su rutina es un giro inesperado y casi espectacular. Me sorprendió mucho lo bien escrito que está este libro y el desarrollo psicológico de los personajes. Para mi gusto éste es uno de esos casos en que una historia engancha tanto principalmente por la mano hábil con que está escrita.
Defred es un personaje muy interesante y ampliamente desarrollado (a pesar de su autocontrol) por quien es imposible no sentir pena y temor. A medida que avanza su narración –que es en buena parte de acciones bastante mundanas– vamos conociendo los vestigios de lo que supo ser su personalidad, un poco por sus muy aplacados pensamientos de libertad y por algunos flashbacks que muestran cómo era su vida antes de que el actual gobierno tomara el poder.
El final me descolocó por completo, por cierto. Es el día de hoy que no todavía no se bien qué pensar (escucho ofertas).

Éste es un mundo aterrador como pocos, donde a pesar de que el punto de vista de la narración es el femenino y definitivamente las mujeres son las que por lejos se llevaron la peor parte, leyendo entre llíneas y no tanto se ve que la mayoría de los hombres no poderosos también sufren y están oprimidos. Me gustaría mucho leer otra historia –aunque sea breve– ambientada en este gobierno para ampliar ciertos conceptos y profundizar aún más, lo leería encantada (y espantada).
¿Querías distopía? Acá está.



Calificación: 4.5/5
Muy, muy bueno

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